La imagen popular creada por los medios
corporativos del “saqueo” es la de personas pobres tomando televisiones,
zapatos u otros artículos de tiendas en las que han asaltado. Muchos
desesperados residentes, la mayoría de ellos afroamericanos, de Nueva Orleans
abandonados a su suerte cuando el huracán Katrina inundó aquella ciudad en 2005
fueron asaltados y detenidos como “saqueadores” por apropiarse de comida de
tiendas de alimentación cerradas.
El 27 de julio la oficina del Investigador Espacial
de Estados Unidos para la reconstrucción de Iraq publicó un informe que afirma
que el Pentágono no puede dar explicaciones de un sorprendente 95% de los al
menos 9.100 millones de dólares de los fondos iraquíes de los que se apoderó
cuando las fuerzas estadounidenses conquistaron Iraq y desmantelaron su
gobierno en 2003. Ha
desaparecido un total de 8.700 millones de dólares del “Fondo de Desarrollo
para Iraq (DFI, en sus siglas en inglés)”.
L. Paul Bremer, el presidente de la Autoridad Civil
Provisional, que gobernó Iraq como un dictador de hecho durante 15 meses
después de la ocupación del país en abril de 2003, creó el DFI. Sus fondos
procedían de activos iraquíes congelados en Estados Unidos y en otros países, y
de las ventas de los entonces nacionalizados campos petrolíferos. ¿Estuvieron
Bremer, el Pentágono y sus compinches corporativos como Halliburton implicados
en el saqueo generalizado? No, según los medios corporativos. El informe del
Inspector General Especial ni siquiera afirma que se haya cometido ningún
crimen.
“El colapso de los controles dejó los fondos
vulnerables a usos inapropiados y a pérdidas no detectadas”, afirma la
audición, que describe este robo a una escala inimaginable en los términos más
anodinos posibles. La clase dirigente capitalista sabe cómo protege lo suyo
El informe sobre el DFI no es sino la punta de
un descomunal iceberg. El objetivo fundamental de los saqueadores corporativos,
y del gobierno y el ejército que les sirve es los vastos campos de petróleo de
Iraq.
Iraq está entre los tres principales países
del mundo en reservas de petróleo. Cuando era una colonia británica desde 1920 a 1958, el 100% del
petróleo de Iraq pertenecía a extranjeros — las compañías petroleras
británicas, holandesas, francesas y estadounidenses tenían cada una de ellas un
23.75% de participación. Mientras las compañías hoy conocidas como BP, Chevron,
Total, Shell y demás se aprovechaban de los ricos recursos del país, la vasta
mayoría de los iraquíes padecía una pobreza extrema y entre un 80 y un 90% de
analfabetismo, con pocas posibilidades de ver siquiera a un médico.
Después de la revolución de 1958, que acabó
con la dominación británica, el petróleo de Iraq se nacionalizó. Los ingresos
del petróleo sirvieron de base para la modernización del país y para
espectaculares mejoras en la vida de gran parte de la población.
La invasión y ocupación
británico-estadounidense de Iraq en 2003 devolvió a Iraq al estatus de una
colonia. Un objetivo fundamental y abiertamente declarado de las fuerzas de ocupación
ha sido desnacionalizar el petróleo de Iraq y abrir el país a la ilimitada
explotación económica por parte de Estados Unidos y de otras corporaciones
transnacionales, sin tener en cuenta el costo humano. Y el costo ha sido muy
alto.
Se calcula que desde 2003 han muerto
aproximadamente 1.200.000 iraquíes y que varios millones más resultaron heridos
o se convirtieron en refugiados. Las condiciones de vida en la mayor parte del
país son peores ahora que incluso durante el periodo de las sanciones y del
bloqueo que precedió a la ocupación. Una ironía cruel es que un país que tiene
vastos recursos de energía hay escasez crónica [de gasolina] y en muchas zonas
constantes apagones eléctricos.
Han muerto más de 4.300 soldados
estadounidenses y cientos de miles han sufrido graves daños físicos y
psíquicos. El coste de la guerra ha superado los 700.000 millones de dólares
-700.000.000.000 dólares- y llegará hasta los billones de dólares.
Toda esta muerte, destrucción y derroche de
recursos es para asegurar Iraq a beneficio de las criminales corporaciones
petroleras, de la banca y otros que están saqueando aquí [en Estados Unidos] el
medio ambiente y la economía